Las sucesivas crisis están golpeando con especial virulencia a los países más empobrecidos. A las dificultades de sus gobiernos para inmunizar a sus poblaciones contra la covid-19 le ha seguido una crisis alimentaria derivada de la guerra de Ucrania. Y para rematarlo, esos países deben lidiar ahora con unos costes de la deuda que no dejan de subir por la escalada del precio del dinero. El Gobierno ha decidido, por ello, inyectar 3.500 millones de euros para los Estados más vulnerables a través del Fondo Monetario Internacional (FMI). “Hemos aprovechado la reunión del fondo para anunciar que España va a aumentar del 20% al 50% su compromiso para recanalizar hacia los países más vulnerables los derechos especiales de giro que han sido asignados a nuestro país”, ha explicado la vicepresidenta primera del Gobierno, Nadia Calviño, durante las reuniones del FMI y el Banco Mundial que se están celebrando en Marraquech.

España ya destinó en 2021 el 20% de sus derechos especiales de giro (DEG) a los países más vulnerables. Los DEG son un activo que el FMI creó en 1969 y que complementan las reservas oficiales de los países. Oficialmente, no es una moneda, pero se pueden cambiar esos derechos asignados por dólares o euros, entre otras divisas. Actualmente, un DEG equivale aproximadamente a 1,3 euros. En 2021, el Gobierno de Pedro Sánchez ya decidió usar ese instrumento para inyectar recursos al nuevo fondo de Resiliencia y Sostenibilidad, que ofrece financiación asequible a largo plazo a países que ejecuten reformas vinculadas con el cambio climático y la preparación para pandemias.

Calviño, que también es la presidenta del Comité Monetario y Financiero Internacional del FMI, ha explicado que el anuncio, realizado en el marco de una reunión sobre el fondo para la pobreza, “ha sido acogido muy favorablemente” y posiciona a España “como el país que ha hecho un compromiso más importante para recanalizar estos derechos de giro y prestar apoyo a los países más vulnerables”. “Supone poner a disposición del FMI unos 3.500 millones de euros, reforzando así nuestro compromiso con la ayuda al desarrollo y el multilateralismo”, ha agregado.

La vicepresidenta, que dejará el cargo el próximo mes de diciembre, ha hecho un repaso a los dos años en los que ha estado al frente del principal órgano consultivo del FMI. Han sido, ha afirmado, dos años marcados por las turbulencias geopolíticas en los que el organismo se ha mantenido como “ancla de estabilidad financiera”. En este tiempo, ha añadido, se ha creado la Ventanilla de Crisis Alimentarias ante la fragilidad de los países más empobrecidos tras la guerra de Ucrania, el Fondo para la Resiliencia y la Sostenibilidad y el Fondo para el Crecimiento y la Reducción de la Pobreza, en el que España hasta ahora ha contribuido con 430 millones de euros.

El FMI también usó los DEG para aprobar el mayor estímulo de su historia, de 550.000 millones, para “hacer frente a las necesidades mundiales de reservas durante la peor crisis desde la Gran Depresión”, según dijo su directora gerente, Kristalina Georgieva. Eso sucedió en julio de 2021, una vez Donald Trump abandonó la Casa Blanca, puesto bloqueó esa decisión durante su mandato para evitar que China e Irán obtuvieran financiación del fondo. Estados Unidos tiene una participación suficiente (de más del 15%) para vetar decisiones.

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